La dependencia emocional es una necesidad afectiva que funciona en presencia y contacto hacia otra persona, la cual tiene necesidades y requiere cubrirlas, poniendo condiciones en función de lo que haga o deje de hacer la otra persona.
Podría decirse que la dependencia emocional es otro tipo de “relación tóxica” o que puede confundirse con un comportamiento “amoroso”, pero la realidad es que nos hace más daño de lo que pensamos, pues olvidamos qué al ser dependientes, renunciamos a la libertad e individualidad.
¿Las causas? Según los expertos, la dependencia emocional viene desde la infancia y se desarrolla en la adolescencia. También puede ser una importante influencia la personalidad, el nivel de autoestima y los factores sociales.
Tal vez te suene un poco inofensivo, pero existen ciertas actitudes que dejamos pasar y que parecen ser cualquier cosa, pero a la larga puede ser tan nocivo para ti, como para tu pareja.
- Extrañas tanto a la otra persona que cuentas las horas en las que está ausente.
Por lo regular basas tu día en estar pensando en el tiempo en que estás separado (a) de esa persona y no ves la hora en la que vuelvas a verlo (a).
- Tu objetivo diario es recibir esa llamada o mensaje de esa persona.
Esperas recibir esa llamada a cierta hora del día y si algo sale mal, no se comunica o algo pasa, te sientes triste, decepcionado o deprimido.
- Te pones feliz cuando hablas con esa persona y si esto no pasa, te sientes triste.
Tú humor y emociones básicamente pasan de triste a feliz cuando hablas o no hablas con esa persona.
- Tus emociones dependen de las acciones de la otra persona.
Si él o ella está triste o feliz, tomas la mima actitud.
- Sientes que no puedes vivir sin ver o estar con esa persona.
Parece que la vida no tiene sentido si no estás 24/7 con esa persona.
Por Angélica Sotelo.




