Cada vez están más cerca las fiestas decembrinas y solemos hacer todo un festín de comida y compartir un poco de nuestro amor en la comida con nuestros amigos y familiares. En postales vemos como una linda familia se sienta a comer y disfrutar de ese gran manjar, pero ¡aguarda!, ¿acaso estamos tan distraídos que olvidamos el bocado que entra a nuestra boca?
Los expertos de la Universidad de Birmingham dirigieron un equipo de investigadores en Gran Bretaña y Australia que descubrieron que comer “socialmente” tiene un poderoso efecto en el aumento de la ingesta de alimentos en relación con la comida que comemos en solitario.
Estudios anteriores encontraron que quieres comían con otros, comían hasta un 48% más de comida que las personas que comían en solitario y las mujeres con obesidad que consumían socialmente consumían hasta un 29% más que cuando consumían solas.
La líder de investigación, la Dra. Helen Ruddock de la facultad de psicología de la universidad de Birmingham, comentó:
“Encontramos pruebas contundentes de que las personas comen más cuando cenan con amigos y familiares que cuando están solas. Sin embargo, este efecto de facilitación social en la alimentación no se observó a través de estudios que analizaron la ingesta de alimentos entre personas que no estaban bien familiarizadas.
¿Qué es la facilitación social?
La facilitación social se ha considerado un trastorno, en el que las personas tienden a ejecutar mejor, tareas simples cuando son observadas por otros que cuando se encuentren solas (efecto audiencia).
Esto crea una tensión entre individuo “visto” para compartir alimentos altruistamente y comer todo lo que necesite.
“Una solución a esta tensión puede ser comer al menos tanto como otros en el grupo: los miembros individuales comparan su comportamiento con los demás, promoviendo una comida más grande de lo que de otro modo se podría comer en ausencia de esta competencia social”, comentó el Dr. Ruddock .
Por Angélica Sotelo.




