Una nueva polémica ha surgido en el ámbito tecnológico, que tiene qué ver con la vida útil de los teléfonos celulares y la supuesta “obsolescencia programada” de los principales fabricantes de smartphones.
Primero, el especialista Benito Muros, quien preside la organización llamada Energía e Innovación Sostenible sin Obsolescencia Programada, que lleva 19 años luchando contra estas aparentes prácticas de los fabricantes, aseguró que un celular sin obsolescencia programada debería durar de 10 a 12 años, en lo que respecta a la parte mecánica y electrónica.
Muros comparte la posición de algunos otros analistas, que han criticado que actualmente la vida útil de un celular es apenas de 2 años, culpando de ello a los fabricantes.
Esto hizo arquear las cejas a otros investigadores, que no están convencidos al cien por ciento de que los fabricantes planean fríamente en qué tiempo sus productos dejarán de ser útiles y se volverán obsoletos, para que los consumidores cambien de modelo.
Ricardo Aguilar, un analista tecnológico que es fanático confeso del sistema Android de Google, señaló que antes que nada, como muchos productos electrónicos que existen en el mercado, hay que tener en cuenta que un teléfono celular no es inmortal, pero sí se puede alargar su vida útil.
Nada de conspiraciones para hacer que los dispositivos fallen después de cierto tiempo. Para Aguilar está claro que los teléfonos móviles se “ralentizan” principalmente por la degradación de las memorias, las baterías duran cada vez menos y los procesadores no están hechos para mover aplicaciones para siempre.
Como ejemplo, dice que incluso en los teléfonos de gama más alta existe una degradación natural en las pantallas, sobre todo en las que vienen con tecnología OLED.
La basura tecnológica
A la conversación -más bien discusión- se unió también la voz de los ambientalistas. Fabian Hühne, vocero de Fairphone, una compañía holandesa que desarrolló en 2013 “el primer teléfono ético del mundo”, fabricado con dispositivos responsables con los recursos y personas implicadas en el proceso, manifestó que este asunto es muy importante porque, en caso de que se acorte la vida útil de los celulares, se incrementa la cantidad de basura electrónica que es altamente contaminante para el planeta, pues generalmente no se recicla.
La apuesta de Fairphone, que desarrolló en 2015 el primer celular desmontable diseñado para que fuera fácil de abrir, reparar y actualizar, es aumentar la vida útil de cada smartphone hasta tres o cinco años.
Para reflexionar
El tema es más actual que nunca, así que reflexiona: ¿cuántas veces has cambiado tu celular en los últimos años? ¿Ha sido por fallas técnicas, porque se volvió obsoleto realmente o solo por “estar a la moda” con lo último de la tecnología? ¿Has pensado en que los componentes electrónicos de los teléfonos contaminan y dañan el medio ambiente?
La confesión de Apple
Por lo demás, para quienes siguen de cerca la supuesta conspiración de la obsolescencia planeada, ¿recuerdan que hace un año Apple reconoció por primera vez que “ralentiza” sus teléfonos de manera intencional, argumentando que lo hace por el “envejecimiento” de las baterías de litio?
Pues tanto Apple como Samsung, las compañías que más celulares venden en el mundo, recibieron el pasado 24 de octubre multas por parte de la Autoridad Garante de la Competencia y del Mercado (AGCM) de Italia “por deteriorar los celulares a propósito”.
A Samsung se le acusa de obligar a sus clientes a instalar un software que reduce el rendimiento del Galaxy Note 4, algo que la compañía niega.
¿Todo esto es parte de la obsolescencia programada en los celulares?





