Tener perros durante la niñez disminuye el riesgo de esquizofrenia

Este estudio sugiere que tener a un perro desde temprana edad disminuye la posibilidad de desarrollar esquizofrenia en la adultez.

3 de enero del 2020

Por años la ciencia se ha encargado de revelar los secretos que guarda “el mejor amigo del hombre” desde que somos pequeños alimentando nuestra imaginación, ayudándonos a mejorar nuestra condición física, demostrando su amor incondicional y lealtad, hasta la adultez ayudando a disminuir la posibilidad de desarrollar esquizofrenia en la edad adulta.

Un estudio desarrollado por el Instituto, Johns Hopkins Medicine sugiere que estar cerca de un perro desde una edad temprana también puede un beneficio para la salud, ya que disminuye la posibilidad de desarrollar esquizofrenia en la adultez.

 

El estudio publicado por la revista científica Plus One, comprobó por medio de un análisis a 1371 personas de 18 a 65 años de edad, de loa cuales 396 padecían esquizofrenia, 381 trastorno bipolar y 594 estaban sanos.

 

"A todos los participantes se les preguntó si tenían un gato o un perro doméstico o ambos, durante sus primeros años de vida, los que informaron que un gato o un perro estaba en casa cuando nacieron, se consideraron expuestos a ese animal desde su nacimiento" detallaron los investigadores de la instituación Johns Hopkins Medicine.

 

 

“Los trastornos psiquiátricos graves se han asociado con alteraciones en el sistema inmunitario vinculados a exposiciones ambientales en la vida temprana, y dado a que las mascotas domésticas a menudo se encuentran entre las primeras cosas con las que los niños tiene contacto cercano, es ilógico que exploremos las posibilidades de una conexión entre los dos” afirma Robert Yolken, presidente de la división Stanley de Neurovirología Pediátrica en el Centro infantil Johns Hopkins.

Estudios previos han identificado exposiciones de la vida temprana a perros y gatos como factores ambientales que pueden alterar el sistema inmune a través de diversos medios, incluidas las respuestas alérgicas, contacto con bacterias y virus zoonóticos (animales), cambios en el microbioma de un hogar, y estrés inducido por mascotas. Son solo algunos efectos de reducción en la química del cerebro humano.

Algunos investigadores, señala Yolken, sospechan que esta "modulación inmune" puede alterar el riesgo de desarrollar trastornos psiquiátricos a los que una persona está genéticamente o de otra manera predispuesta.

 

Por Angélica Sotelo.

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