¿Qué nos dejó lo ocurrido en Culiacán?

Más allá de nuestras filias y fobias políticas, nuestros sesgos ideológicos o de la lucha partidista, un evento tomó las calles de Culiacán

28 de octubre del 2019

El pasado jueves 17 de octubre Culiacán fue el escenario de una -nueva- muestra del poder que el narcotráfico tiene en este país. Más allá de nuestras filias y fobias políticas, nuestros sesgos ideológicos o de la lucha partidista que este evento desencadenó, hay varias cosas sobre las que debemos reflexionar:
 
El narco está mejor organizado que nuestro gobierno
 
Llámese Andrés Manuel, Enrique o Felipe, el poder del narcotráfico poniendo en jaque a las fuerzas del Estado Mexicano ha sido una constante en los últimos 13 años. Ciudades enteras en estado de sitio, zonas que no le piden nada a zonas de guerra en países en conflictos bélicos de años. Bien haríamos en darnos cuenta y dimensionar que el narcotráfico está metido desde las raíces en el día a día de nuestra realidad. Y que cuando quieren mostrar músculo lo hacen sin chistar.
 
El capital del narcotráfico es el miedo
 
El filósofo francés J. Baudrillard, en toda su obra ha hablado de los grupos terroristas, grupos de choque, paramilitares y mercenarios que inundan el mundo. Para Baudrillard, el gran éxito de estos grupos radica en que su capital no son las armas, el crimen, los negocios sucios que manejas, sino su capital simbólico: es decir, lo intangible. Y esto es el infundir miedo a la gran mayoría de ciudadanos y al poco miedo que ellos tienen a la muerte.
 
Machismo, militarismo y falta de humanidad
 
En el "aftermath" de los hechos acaecidos de Culiacán, lo más desolador fue ver, leer y escuchar a buena parte del pueblo mexicano hablar de "falta de testículos" por parte de las fuerzas del orden al entregar a Ovidio Guzmán al Cartel para evitar más daño a la ciudad y a los civiles. Este discurso de pelear fuego con fuego responde a la lógica machista insertada en el narcotráfico y en el necrocapitalismo que acuñó la ensayista Sayek Valencia. La falta de empatía hacia el infierno que vivieron los habitantes de Culiacán es un tema cultural y educacional que reflejo la decadencia moral de nuestra sociedad.
 
 
Por Omar Quintana.

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