Cómo comprar una buena Smart TV

Estás por comprar una nueva televisión, pero no sabes si debes fijarte en el modelo, en el precio o en la tecnología.

17 de mayo del 2019

Con tantas marcas, modelos, tecnologías, configuraciones y hasta "influencers" que venden sus recomendaciones -patrocinados por las marcas- el usuario ya no sabe cómo hacer para comprar una TV de pantalla plana y no morir en el intento.

Décadas atrás se consideraba a los aparatos de televisión como "cajas idiotas". Hoy en día son las "Smart TV" o televisores inteligentes, que vienen equipados con la tecnología necesaria para conectarse a Internet y abrirte un vasto mundo de posibilidades, desde tamaños cada vez más grandes, imagen de altísima resolución, colores brillantes, audio envolvente y muchas otras ventajas que puedes manipular a tu favor con el control remoto.

Cualquier "gurú" que en Internet te diga qué marcas o tecnologías debes adquirir, solo porque son "lo de hoy", es muy probable que te esté vendiendo algo que quizá no necesitas.

Poseer una TV inteligente, para el disfrute familiar, no tiene por qué ser toda una misión imposible. Por fortuna existen especialistas que manejan al dedillo las cuestiones técnicas y saben por dónde se mueven las tendencias en el mercado de estos aparatos.

Lo que hay qué ver

Algunos analistas del mercado como David Katzmaier, del portal especializado CNet, dice que existen unas cuantas reglas básicas que el consumidor debe seguir al comprar una TV de pantalla plana.

Para empezar, aconseja esperar hasta la temporada de fiestas decembrinas para obtener los mejores precios, algo que seguramente muchos lectores acaban de hacer aprovechando su bono navideño (aguinaldo).

Otra opción es esperar los modelos nuevos de cada año, que en la Primavera estarán disponibles también con descuentos de introducción.

Todo esto es válido si no te importa mucho la marca o la configuración tecnológica de tu TV. Recuerda siempre que el confuso lenguaje técnico con el que te bombardea la mercadotecnia de los vendedores siempre busca que compres lo más caro. Esa regla no falla.

Entonces puedes darte el lujo de no hacer mucho caso a las especificaciones, sino fijarte en las dimensiones (tamaño de la pantalla), entradas disponibles para conectarle otros dispositivos, el peso en kilogramos (¡nadie quiere cargar un mastodonte para ver Netflix!) y obviamente el precio y las facilidades de pago (meses sin intereses, descuentos de contado, puntos o dinero electrónico, garantía).

Las mentiras técnicas

David Katzmaier tiene recomendaciones muy "contundentes" al respecto. Opina, por ejemplo, que la relación de contraste por lo general es una tontería. También la frecuencia de actualización (60 Hz, 120 Hz, 240 Hz, etc.) es algo complejo y en definitiva subjetivo.

El experto denuncia que las características como el "control de movimiento en la imagen" son absolutamente falsas (eso duele, dirán los fabricantes).

Ya entrado, señala que los ángulos de visión de retroiluminación para televisores LCD y LED son ventajas "inventadas" por las marcas, y la tecnología LED no significa necesariamente una mejor imagen (frente a otras más "viejitas" como LCD).

En pocas palabras, más vale no dejarse llevar por las promesas de las especificaciones técnicas, que son el principal argumento de venta en las tiendas. Sí te sirven para comparar si el aparato es Smart TV o si su control remoto es avanzado, pero casi siempre son engañosas o inútiles para determinar la calidad de la imagen. Eso sí, todos los cables HDMI sirven para lo mismo.

El tamaño importa

Para la mayoría de los analistas y los consumidores, al comprar un televisor "mientras sea más grande, mejor".

Si te puedes dar el lujo de tener una TV en la recámara y otra en la sala, se aconseja elegir una de al menos 40 pulgadas para el dormitorio y de al menos 55 pulgadas para el área social (si es más grande, tus visitas te lo agradecerán).

Más allá de considerar otros aspectos, el invertir en un aparato realmente grande es la forma más inteligente de usar tu dinero. El límite debe ser tu presupuesto y tu espacio, pero es algo que no lamentarás nunca. Aquí, el tamaño importa mucho, como podrás ver.

Las nuevas tecnologías

Lo que está de moda en este 2019 en el segmento de las Smart TV, es la combinación de las tecnologías 4K y HDR. ¿Cuál te conviene comprar? Vamos por partes.

La mayoría de los equipos actuales son de resolución 1080p (o HDTV). Los nuevos de 4K (o UHD) tienen 4 veces más pixeles que las pantallas 1080p, pero esos pixeles son tan pequeños que no hacen gran diferencia en la mejora de la imagen. Para notar un cambio tienes que sentarte con la nariz pegada a la TV 4K. Y no es suficiente, porque para que le saques provecho tus proveedores de programas tendrían que ofrecerte esa configuración. Hoy en día, la programación en 4K de Netflix y casi todos los demás competidores, es insignificante.

Es decir que las series de televisión y películas en 4K aún son "cosa rara" en este año. ¿Qué decir del HDR? Todavía es menos común. Por ejemplo, Netflix y Amazon ofrecen las dos tecnologías, pero sólo tienen unos cuantos títulos disponibles.

Pero no te preocupes, porque si te compras un equipo de los grandes, lo más seguro es que ya venga listo con las dos tecnologías, para cuando existan suficientes programas para ver en México.

Calidad de la imagen

Junto al tamaño, la calidad de la imagen es el otro factor a considerar para invertir en una nueva TV. La tecnología OLED es la mejor, coinciden los analistas, aunque su gran limitación es el precio alto.

En resumen, si se puede recomendar el mejor equipo sin límite de presupuesto, la Smart TV ideal tendría que ser con las tecnologías OLED, 4K y HDR, en el mayor tamaño posible (por lo menos de 55 pulgadas).

Equipo de redacción GoodLink

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